Distribuir contenido

blog de admin

Las mallas de metal ocupan el lugar de la piel. La piel es el límite mas evidente del cuerpo, es la barrera biológica que protege y conecta cada ser vivo con su entorno. Entonces, la representación de la piel vendría a ser un diagrama que delimita un organismo e implica individualidad. Sin embargo, la superposición de dos animales ocupando el mismo espacio – tiempo rompe la idea de seres separados y devuelve la idea de unidad.  Ninguno existe sin el otro. Exterior e interior se vuelven relativos. Como la piel no excluye, los límites se vuelven confusos.

En 1990 usé por primera vez malla de metal para hacer una escultura. Encontré metal desplegado en un edificio recién construido y comencé a jugar y no pude parar hasta darle forma a un caballo tamaño natural. Me gustó la liviandad y transparencia contrapuesta a los grandes volúmenes que podía lograr. Era como dibujar en el aire. Esto me dio una  nueva perspectiva para abordar esculturas figurativas.

A causa de estos materiales, la iluminación y el fondo son esenciales para apreciar las formas. Los contraluces son interesantes. Mas la proyección de la sombra agrega una lectura suplementaria: la abstracción del volumen en un plano.